lunes, 25 de mayo de 2015

Un modelo de trabajo en el aula de clase para la era de la globalización

La importancia de la acción docente en el aula de clases, viene siendo un tema de innumerables artículos y trabajos académicos, en los que se busca plantear aspectos relacionados con la calidad educativa, deserción estudiantil, estrategias pedagógicas, modelos de trabajo en el aula, tipos de actividades, ludificación, entre otros. Desde la época de Skinner, se comenzó a involucrar la tecnología en procesos de enseñanza, utilizando artefactos que ayudaban al reforzamiento de la memoria. Desde hace ya unos años atrás, la incorporación de TIC en los procesos de aprendizaje, ha sido inminente y está replanteando y reestructurando la didáctica utilizada en el aula de clase y sumado a esto, también debemos formar estudiantes bajo competencias para un contexto globalizado. En este post presento un modelo de trabajo en clase, el cual parte de la base en la construcción de un entorno comunicativo efectivo hasta llegar al planteamiento de diversas actividades apoyadas en tecnologías, sobre el cual me gustaría conocer diversas apreciaciones.

Introducción

La función del maestro en la maravillosa actividad de la enseñanza tiene dos exigencias claramente distinguibles, como lo ha anotado (Vasquez, 2000, p.13) en su analogía con el parto, en donde la primera tiene que ver con el alistamiento de instrumentos y la segunda con el alumbramiento:
  1. Para la primera, relacionada con el alistamiento de instrumentos, es donde se necesita preparar todos los implementos necesarios para desarrollar la actividad educativa y para ello, hay que conocerlos muy bien, saber para qué se van a utilizar, cuando y en que momento habría que usarlos. Algunos elementos pueden ser como primera medida, un buen diseño de contenidos con una organización de materiales validados por el mismo docente, actividades preparadas y planeadas que se orienten a fortalecer las competencias del curso, autoría de contenidos de las temáticas, entre otros. Prima en esta preparación la actitud, la motivación y la expectativa. 
  2. En la segunda exigencia relacionada con el alumbramiento, se entiende con el desarrollo de la actividad docente. Esta segunda etapa determina el nacimiento propio de la nueva criatura que correspondería directamente con el contacto directo con el aprendiz, en donde se desarrollan los procesos educativos propios. Aquí es precisamente en donde el tiempo de la interacción de la comunicación y de la utilización de estrategias pedagógicas generan una verdadera educación, que se requiere la confianza, la paciencia y el temperamento de ese maestro.
El papel del maestro es una actividad fundamental y de gran responsabilidad social para la transformación y evolución de los países, en una constante búsqueda en la formación y preparación de las personas para la vida. Los países a raíz de las diferentes pruebas internacionales, están buscando enfatizar la calidad educativa y la transformación de la práctica pedagógica. Por ello se debe resaltar y rescatar la trascendental función docente, la cual debe enmarcarse bajo un contexto de permanente cambio en lo tecnológico, su papel y actitud en un aula de clases, siendo su actividad permeada por estrategias educativas sustentadas con el uso de tecnologías que apoyen los modelos educativos de las instituciones y se aumente la calidad educativa.

Los diferentes países han estado adelantando esfuerzos para buscar desarrollar en los docentes, competencias en la apropiación de las TIC en su uso efectivo con un sustento pedagógico. La UNESCO presentó el primer documento sobre competencias en TIC para docentes, en donde se explica cómo la formación profesional de los docentes debe integrarse en un marco más completo de reforma en la educación, en un momento en que los países están revaluando sus sistemas educativos para así generar las competencias requeridas del siglo XXI que permitan impulsar el desarrollo social y económico de las naciones. (UNESCO, 2008).


La importancia de incorporar tecnologías como apoyo en el aula de clases bajo el contexto de la globalización

Como parte de los procesos de globalización, internacionalización y cambios en los sistemas económicos y políticos en todo el mundo y donde las instituciones se han visto afectadas en el sentido de tener que ajustarse a unos modelos de competitividad, que les implica el cambio de sus actividades y prácticas comerciales; la escuela como institución, claramente ha sido afectada en su esencia por todas estas prácticas. 

Según (Cabrales, 2010, p.2), “El contexto que caracteriza la Educación Superior en Colombia se ha visto cada vez más permeado por las teorías organizacionales contemporáneas. Estas hacen referencia a sistemas de organización de la gestión implementados durante los últimos 20 años en las empresas, para hacer frente a la competitividad promovida por el neoliberalismo”. Prueba de ello son la búsqueda en mejorar su calidad, posicionamiento, impacto y excelencia, al verse ubicadas en listados de posicionamiento que como el Ranking Mundial de Universidades en la Web, CSIC (2014), el mayor centro nacional de investigación de España (ver figura 1), que proporciona la clasificación más completa y actualizada de instituciones de educación superior de todo el mundo, según criterios de presencia, impacto, apertura y excelencia. 


Figura 1. Sitio Web que muestra el ranking de universidades colombianas.


Consecuencia de esto, es la exigencia al personal docente en cuanto a su perfil y sus capacidades de adaptación a los modelos de la revolución tecnológica, que requieren que la persona sea mas productiva en términos de competitividad, sustentado en nuevas habilidades digitales que los llevarán a ser seguramente mejores que otros y por consiguiente, mas convenientes para la institución. Como lo menciona (Cabrales, 2010, p.2), “es recomendable que el docente desarrolle cierto tipo de habilidades que le permitan desempeñarse idóneamente en el aula y en sus espacios de trabajo, que van más allá de las típicas competencias promovidas por los modelos organizacionales que se han ido implementando en las instituciones universitarias”.

En cuanto al perfil que le es exigido al docente, por un lado se fundamenta en la formación especializada en su área disciplinar, y por el otro, las competencias en el uso de tecnologías de información y comunicación, ya que éstas son la base principal de todas las transformaciones en un entorno globalizado.

Se ha demostrado que el el uso y aplicación de la tecnología nos hace más imaginativos, creativos y productivos. En un estudio denominado Humanos y Máquinas (RICOH, 2014), en el cual se aborda el impacto de la tecnología en la creatividad y la intuición humana dentro de los principales sectores económicos, los líderes del sector de la educación afirman que la tecnología les ha ayudado a tomar decisiones acertadas y que la interacción entre los humanos y la tecnología aporta grandes ventajas al conjunto de la economía, siendo esencial en la enseñanza del futuro el trabajo entre las personas. Por tanto, resulta más probable que el aprendizaje potenciado por la tecnología traiga consigo la transformación del papel de los profesores en las aulas de clase. 

Es aquí en donde se rescata entonces la imprescindible acción de los docentes en los procesos formativos de las nuevas generaciones que deben afrontar los retos de este siglo, y por ello el maestro debe modificar su modelo tradicional educativo, para hablar el nuevo lenguaje digital de la actual revolución informática.

Retomando entonces las competencias que debe incorporar el docente bajo su nuevo perfil exigido en la escuela del s. XXI, se deben orientar esencialmente a la incorporación y adaptación efectiva de TIC en un aula de clase y desde esta óptica es en donde los estudiantes podrán lograr desarrollar competencias tecnológicas, pero claro con la guía inconfundible del maestro. 

La tarea principal, por tanto, es lograr que los alumnos mejoren sus aprendizajes con la utilización de las tecnologías de la información. Pero ello supone configurar un nuevo escenario en las relaciones entre los profesores, los alumnos y los contenidos de la enseñanza, y hacerlo también en la evaluación de todo el proceso de enseñanza y de aprendizaje. La formación de los profesores para que dispongan de las competencias necesarias que les permitan incorporar de forma natural las TIC en su práctica pedagógica, constituye la variable fundamental para garantizar el éxito del esfuerzo emprendido. (Carneiro, 2013, p.7)

La razón de esto es precisamente para poder afrontar la evidente exigencia digital de la nueva generación de jóvenes, conocidos como nativos tecnológicos, quienes se encuentran inmersos en un entorno de uso de dispositivos móviles, susceptibles de aprovecharse en procesos de aprendizaje. El aula de clase debe convertirse entonces en un espacio de permanente reflexión, colaboración y trabajo orientado a la producción y generación de conocimiento, desde diferentes ámbitos aplicables a nuestro entorno y contexto laboral y profesional.


Los nuevos entornos de aprendizaje

Una gran preocupación de muchos investigadores en el área educativa ha sido el diseño de entornos de aprendizaje centrados en los estudiantes, en los cuales se busque reforzar las propias habilidades individuales de cada aprendiz y se saque provecho de sus propias capacidades de aprendizaje. 

Una interesante propuesta tiene que ver con los siete principios de buenas prácticas en educación universitaria, señalados por (Chickering & Gamson, 1987) y que se pueden enfatizar en el diseño de entornos de aprendizaje. Dentro de los principios mencionados, se tienen: Fomentar el contacto entre los estudiantes y la institución, contribuir a desarrollar la reciprocidad y la cooperación entre estudiantes, emplear técnicas de aprendizaje activo, hacer comentarios con rapidez, enfatizar el factor temporal de las tareas, transmitir grandes expectativas y respetar los diversos talentos y formas de aprender.

En la figura 1, se presenta la propuesta de modelo de trabajo en el aula de clases, la cual parte de la base en la construcción de generar un entorno comunicativo efectivo, un ambiente de trabajo entre estudiantes y docentes sustentado en la confianza y el respeto. Luego vienen las dos grandes exigencias para la enseñanza, en el alistamiento de instrumentos y la propia actividad docente. Las líneas que conectan al docente, estudiante y las dos exigencias, corresponde a los siete principios de las buenas prácticas en educación. Se desprende del alistamiento de instrumentos, una propuesta de actividades de aprendizaje, las cuales perfectamente pueden ser soportadas con tecnologías.
En este modelo, podemos incorporar estratégicamente el uso de TIC, pudiendo sintetizar actividades que fortalezcan ese aprendizaje activo en el aula, que promuevan la creatividad y la innovación. Por ello vale la pena tener en cuenta la propuesta desarrollada en la taxonomía de Benjamin Bloom, la cual se ha enfocado a fortalecer la parte cognitiva del aprendiz. Ésta se ha convertido en una valiosa herramienta para estructurar y comprender el proceso de aprendizaje. A partir de la versión original de 1956, se le hicieron una serie de ajustes importantes, que atienden muchas de las practicas del aula de clase, pero teniendo en cuenta el uso de las TIC (Churches, 2009).

En la siguiente presentación se ilustra con mayor detalle, la aplicación de la taxonomía de Bloom con algunas herramientas de la Web 2.0.


Los nuevos retos de la educación

Los sistemas educativos están sufriendo cambios radicales, tanto en su estructura como en los métodos de enseñanza. El reto mas grande que se debe afrontar es lograr que los estudiantes mejoren sus procesos de aprendizaje, al utilizar tecnologías de información y comunicación. Todo esto supone reestructurar el modelo educativo actual, por uno en el que se preste mayor importancia a las relaciones entre docentes y estudiantes, el diseño de materiales de estudio adecuados y por supuesto en los métodos de evaluación. (Carneiro, 2013)

No podemos asumir modelos importados de otros países, en los que han tenido éxito todos estos procesos educativos. Es necesario estudiar nuestras propias necesidades, hábitos y fallas, para lograr construir entornos propios, en los que se rescaten las habilidades inherentes de nuestra juventud, eso si, teniendo presente el contexto y el mundo en el que estamos inmersos.

Con los avances tecnológicos que se están viviendo, se puede tener acceso a grandes cantidades de información a cualquier hora y en cualquier lugar. Los dispositivos móviles a bajo costo y el diseño de aplicaciones intuitivas, han permitido que muchas más personas tengan acceso a todos estos recursos informáticos. Lo que hoy se puede mencionar como sobresaturación de información, hace tan solo unos 15 años era todo lo contrario y la escasa información estaba al dominio de unos pocos. 

Los estudiantes de hoy, pueden tener acceso en el aula de clase, a contenido de toda índole, entonces realmente valdrá la pena diseñar contenidos ajustados a los currículos o mejor, buscar que cada estudiante encuentre sus propias fuentes de actualización de información y se mantenga preparado para un nuevo entorno económico, que es mas exigente y competitivo. Ahora bien, con el modelo de la Web 2.0, el concepto que se tenía de creación de contenido y publicación en internet, estaba en manos de las compañías que contaban con la infraestructura para hacerlo, hoy cualquiera puede generar contenido y colgarlo en Internet. Hemos pasado de ser consumidores de información a ser productores y consumidores al tiempo. (Castañeda & Adell, 2013, p.85).

Esto es un esbozo generalizado de esta nueva realidad, a la cual está llamado el docente para diseñar de forma coherente, un nuevo esquema o modelo de aprendizaje para la vida, el cual supone la confrontación entre una realidad estudiada y una realidad existente. Es en ésta en donde se sugiere buscar información para encontrar señales de identidad que permitan cuestionar abiertamente una crisis cultural, en donde la exclusión social, la desigualdad de clases y la marginación, afectan profundamente el entorno social; hay que apuntar a nuevos modelos de enseñanza para la vida, que bajo didácticas críticas, permitan desentrañar los modelos curriculares verticales y buscar y ajustar modelos horizontales que faciliten la inmersión tanto de los estudiantes como del docente, en ambientes participativos y de aprendizaje mutuo. (Ramirez, 2008, p.111).


Reflexiones

El docente es un componente fundamental en el proceso educativo, que puede hacer que sus estudiantes se sientan atraídos por los temas que desarrolla, a través del diseño y puesta en marcha de actividades que impliquen diferentes niveles de interacción, entre los participantes del grupo o con los materiales de estudio y herramientas tecnológicas complementarias. La diversidad que existe hoy día de estas herramientas tecnológicas, permiten diferentes métodos para poder diseñar actividades sincrónicas o asincrónicas, grupales o individuales que se ajusten a las formas de aprender de los estudiantes. 

Es muy importante lograr diseñar un entorno de aprendizaje a partir de la preparación y adecuación de un espacio de aprendizaje, el cual no debe confundirse propiamente con el área física de encuentros presenciales o con alguna plataforma de aula virtual. Debe ser un espacio combinado de comunicación generado entre los partícipes de la educación, en el cual confluyan la confianza, el respeto, el compromiso, la dedicación, la colaboración. Los espacios físicos y digitales, solo son eso, medios en los que intervienen personas, seres humanos con ganas de aprender y de enseñar.

El gran reto para las instituciones educativas, debe fundamentarse en su cuerpo docente, en lograr involucrarlo de manera definitiva en el uso efectivo de las tecnologías, con sustentos pedagógicos claros y de esta manera lograr la formación de jóvenes como núcleos de una sociedad en la cual se da prevalencia al ser humano. Por tal motivo, no se debe dar mayor espera en tomar acciones directas para favorecer la incorporación de tecnologías en los procesos educativos, de manera que en esta propuesta, se ve la necesidad de aplicar al área mencionada, un estudio y acompañamiento directo, logrando diseñar un método que permita demostrar la efectividad en la incorporación de tecnologías, de una manera natural.


Bibliografía

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