El avance progresivo del Internet y el enfoque educativo que se ha venido dando a las Tecnologías de la Información y Comunicación, han impactado la forma en como enseñamos y aprendemos. Esto nos permite reajustar el modelo tradicional de la escuela en donde prevalece el conocimiento del maestro quien lo transmite y unos estudiantes que se convierten en asimiladores de esa información.
El estudiante debe pasar de ser un simple receptor y reproductor de datos, a ser el centro de ese proceso educativo, creativo, innovador y crítico. Bajo los nuevos modelos de enseñanza 2.0, es necesario redefinir el rol docente, quién debe convertirse en otro aprendiz más quién inculque motivación por el aprendizaje en el estudiante. Se rompe el paradigma en el que el docente es el único que puede enseñar lo que el sabe y pasar a ser un gestor del conocimiento. La nueva formación debe centrarse en la motivación hacia el estudiante, y surge entonces la necesidad de construir modelos de aprendizaje individuales y colaborativos que saquen el máximo provecho de las ventajas que nos ofrece Internet.